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¿ESTOY DEPRIMIDA?

Por 31 julio, 2019Psicoterapia

Aunque parezca extraño muchas veces las personas que acuden a consulta te preguntan ¿Estaré deprimido/a? ¿Tú crees que estoy deprimida/o?

De primera impresión todos tenemos en mente lo que es alguien deprimido: falta de ganas, cero energía, lágrimas, aislamiento, estas son algunas de las  caras tópicas de la persona deprimida y hablamos de persona deprimida y no de depresión a secas, porque al tratarse de un  malestar emocional,  de un dolor psíquico, no podemos entenderlo como si se tratara de sarampión o diabetes, enfermedades orgánicas con síntomas bastante similares entre quienes  las padecen. Hablaremos entonces de la persona deprimida porque cada quien lo es a su modo, en función de las circunstancias de su vida, de su historia particular y aquí comienzan las dificultades para responder a la pregunta ¿Estoy deprimida? ¿fulano estará deprimido?

Para acercarnos al tema  diremos que esa imagen común a la que aludimos es el rostro más conocido pero no necesariamente el más frecuente de las personas deprimidas. Nos asombraríamos si nos dijeran, por ejemplo, que Fulano, un exitoso profesional dedicado en cuerpo y alma a su trabajo,  puede ser una persona deprimida o Mengana, una joven actriz, considerada la “revelación del año”, es también una persona deprimida.

¿Por qué? ¿Cuáles son los rostros desconocidos que nos muestran las personas deprimidas? Pongamos otro ejemplo, el de Myriam una mujer de mediana edad, con una familia con 3 niñas y un trabajo que le gusta,  en un determinado momento de su vida comienza a recurrir al alcohol para sentirse bien en las reuniones sociales y poco a poco se hace más y más dependiente de él. Busca situaciones donde terminará bebiendo más de la cuenta, deja de verse con amigos que no le siguen la cuerda, le atraen  las personas con las que comparte esta ¿afición?  Al cabo de un tiempo lo busca casi todos los días y aunque personas cercanas le han advertido del riesgo que corre, ella no quiere ni puede dejarlo. El alcohol le permite sentirse locuaz, desenvuelta y atractiva.

Veamos otro ejemplo, Telmo un joven aficionado a los deportes de riesgo: puenting, motocross, rafting, paracaidismo …  su búsqueda de emociones fuertes lo ha ido llevando a practicar deportes cada vez más al límite de la prudencia y las dos fracturas que lleva a cuestas no lo hacen replantearse  si en esa diversión hay algo más que la adrenalina del momento.

Tras la apariencia de persona sociable y divertida de Myriam hay alguien que necesita desesperadamente  enmascarar  la tristeza y el desamparo que vive, sin darse cuenta. Lo mismo Telmo, la adrenalina que le supone cada descenso en el rafting o el paracaídas son un “chute” que parece sacarlo de la sensación mortecina en la que siente que transcurre su día a día.

La “adicción” al trabajo, al alcohol, los deportes extremos, los “ligones” que están permanentemente buscando conquistas, son otros tantos rostros poco conocidos de personas deprimidas, no son los únicos, hay otros que no imaginamos y que veremos en otro post.