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ATAQUE DE ANSIEDAD (1ª parte)

Por 28 enero, 2019Psicoterapia

“La primera vez me ocurrió en el metro…  estaba petado de gente y yo pensaba en cualquier cosa. Iba al trabajo como todos los días, todo estaba bien, créeme. No me había peleado con mi mujer, ni con mi jefe ni con mi madre. De pronto me sorprendí sudando y con el corazón a mil por hora. Me aflojé la corbata como pude y respiré hondo pero aquello no pasaba. ¿sería un infarto?¿qué me estaba pasando…? Creí que me moría.

Como iba a más me bajé del vagón,  salí dando codazos. Cuando el metro partió , el andén quedó vació y  me quedé allí hecho un trapo, tirado en medio de la nada. Con nauseas y mareado. Era como el ataque de algo que surgía dentro de mí.

Llegué en un taxi a la oficina pero estaba tan  descentrado, tan descompuesto,  que me fui a urgencias. Cuando le conté al médico lo que me había pasado, descartó el infarto y me dio un Lexatín… ¿puedes creerlo? Un Lexantín…! Como si fuera un loco que me inventara las cosas.

Me ha costado mucho tiempo decidirme a venir acá – contaba Felipe la primera vez que acudió a terapia  – No puedo entender que lo que tengo sea algo de mi cabeza. Que no sea algo físico. He dado vueltas por varios médicos y al final todos concluían en lo mismo . “Tome  Lexatin” “ Le voy a prescribir  Trankimazín”  y cosas parecidas. Al principio estuve mejor, pero tenía el miedo en el cuerpo. Miedo de ir en el metro y que volviera a ocurrirme lo mismo. Hace poco me volvió el ataque mientras me estaba duchando. Salí corriendo de la ducha, me enrollé la toalla como pude, esta vez fue más corto y menos fuerte que el del metro. Tengo la sensación de estar en peligro constantemente.

Llevo mucho tiempo buscando una explicación a todo esto …”

Otros testimonios

“Volví al médico hace unas semanas porque tengo una serie de síntomas físicos: palpitaciones, sudores y mareos, sensación de ahogo. Estaba seguro que esto tenía que ser algo físico,  algo que estaba mal en mi organismo.  Tenía que serlo porque desde que me vino el primer ataque estoy intentando dormir bien, hacer ejercicio,  rodearme de buena gente.  Mi trabajo va bien …  no lo entiendo. Y el médico me dijo que no,  que según los análisis yo estaba bien físicamente. Y de pronto me sentí completamente estúpido ¿por qué no puedo hacer frente a lo que todo el mundo se enfrenta? No sólo estoy  emocionalmente mal, con ganas de llorar sino que , además se te cierra el estómago y no puedes comer, tu cuerpo se pone rígido. 

Y cuando se lo cuentas a un amigo te  dicen “no … no puede ser  verdad, estás de coña”  otros te dan consejos “¿Has probado hacer yoga?” o “Toma pastillas y te pondrás bien” (Ángel 40 años) “Cuando veamos que nos supera, cuando sintamos que no podemos desconectar, hay que pedir ayuda. La medicación está bien pero en mi experiencia, te ayuda por momentos pero no se termina. Lo interesante es preguntarse ¿Qué me pasa a mí? ¿Qué es lo que hay detrás de este malestar que tengo? (Luisa, 46 años)