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Ataques de ansiedad (2º parte)

Por 7 febrero, 2019Sin categoría

Ver la ansiedad como una enfermedad, como si se tratara de una gripe o una diabetes hace que lo percibas como algo con lo cual tú como persona, no tienes nada que ver,  algo frente a lo que eres totalmente pasivo y casi ajeno. Apareció y punto.

Colocar la ansiedad en el cajón de los “Trastornos o enfermedades mentales” es ponerla al nivel de las enfermedades del aparato respiratorio , las alergias o la gripe . Es percibirla como si no tuviera nada que ver con uno mismo como persona, con tus ideas, tu historia; la ansiedad es una condición que hace parte de la vida, la de todos y está presente con mayor o menor intensidad en los diferentes momentos de la vida. ¿Cómo no sentir ansiedad por ejemplo, si queremos ligar con alguien y no sabemos si nos rechazará o no? o ¿cómo no agobiarnos si acabamos de ser padres y tenemos en nuestros brazos a un pequeño que depende totalmente de nosotros? o si nos vemos ante la enfermedad o muerte de un ser querido?

No convirtamos en enfermedad a algo que es parte de la vida.

Pero … Hay momentos en los que ese estado de alerta que es la ansiedad, se dispara y no lo entendemos y se nos escapa de las manos e invade nuestra vida. Es el momento de preguntarnos ¿Qué me está pasando?  Y consultar para comprender qué se juega en esos estallidos de ansiedad.

Otros testimonios

 “Poder hablar y ver que te escuchan y sentir que te están entendiendo. Eso es lo que a mi me sacó del pozo” (Felipe 32 años)

“ No hay una comprensión de lo que es la ansiedad. Las personas que lo están sufriendo tienen muchos reparos a la hora de explicar qué les ocurre. Quien no lo ha vivido no se da cuenta. Parece ser que todo tiene que estar bien, que lo normal es estar tranquilo, que todo te lo tienes que tragar y tirar hacia delante. Es lo que yo hacía hasta que reventé. Antes me pasaba todo el día despistándome, con los cascos puestos para no escucharme, saliendo de fiesta cada fin de semana para no escucharme, buscando porros para no escucharme, viendo series y pelis para no escucharme, evitaba estar conmigo “(Carlos 27 años)

“Vives en un mundo en que flota por todas partes la idea de que está prohibido o mal visto estar triste o angustiado. Que hay que pasarlo bien todo el tiempo, por narices . El mensaje es “querer es poder”  aunque a veces no sea verdad porque a veces uno quiere y no puede o simplemente necesita estar sólo sin que intenten animarte todo el tiempo” (Milagros, 39 años)